Cordeleada Educada y prostituida luciferina canibal.

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Del 16 de octubre a las 11:00 al 18 de octubre a las 20:00 en Pucara Bulls (Campo Redondo 102 A – San Lázaro)se presentará el portafolio visual de Verónica Torocahua: “EDUCADA Y PROSTITUIDA LUCIFERINA CANIBAL
– LA IMAGEN COMO SIMULACRO ”

Por: Verónica Torocahua

En una sociedad urbana y colonizada por la imagen, tiene significados plásticos y sintácticos que se crean a partir de la naturaleza icónica de la naturaleza misma de las cosas, en este sentido, el objetivo de la teoría de la imagen es el estudio de la selección de la realidad, de los elementos fácticos y de la sintaxis. Siguiendo esta línea, Justo Villafañe clasifica las imágenes en tres: naturales, mentales y creadas. La imagen como representación es conceptualización y va más allá de la comunicación visual, implica también al pensamiento, la memoria y la conducta; sabemos que estamos frente a una imagen, si tenemos la presencia de una selección de la realidad sin alterar su naturaleza, donde la percepción se encarga de las técnicas para la selección de la realidad, y la representación será la explicitación particular de la realidad; entiéndase que toda imagen viene de un referente de la realidad, es decir que está constituida por modelos de realidad.
En el proceso de modelización icónica de la realidad todo inicia en la percepción, donde se extrae un esquema icónico en relación a la estructura de la realidad objetiva; en esta relación con lo real el observador conceptualiza la imagen. Yo me pregunto: ¿todos aspiramos a la contemplación? Independientemente de las formas y modos que tengamos de apreciar las cosas, ya sea desde lo real o desde la imagen, al ser nosotros quienes trabajamos y damos forma a la naturaleza. De esta forma, el productor/creador de imágenes fungirá como esa Alma/razón de acción y contemplación que modelará gráfica, plástica o visualmente su realidad en relación a referentes directos de la naturaleza, para materializar una imagen “natural”, es decir, es aquella imagen que se abstrae del entorno, es la percepción ordinaria; o bien, se puede construir una imagen mental como un modelo de realidad altamente abstracto al intentar aprehender un objeto ausente o inexistente.
Se habla de una estética planetaria hegemónica producto de la realidad virtual y de las sociedades posindustriales desde un aspecto de colonización, pues se vive dominado por la voluntad de perfeccionamiento y de una mimesis que culmina en hiperrealismo, y así se nos presenta una imagen como simulacro/escena. ¿Pero hasta dónde la pulsión icónica nos es impuesta? En caso de ser así, las proyecciones imaginarias del hombre carecen de percepción personal, dejando a la percepción visual como procesador sociopolítico. ¿Qué papel juega entonces el percepto? ¿El de una vivencia subjetiva o el de una vivencia manipulada, donde se activa el significado al investir el sujeto un estímulo visual o al ser investido el sujeto por un estímulo visual?
Si recordamos a Virginia Woolf, una cámara propia es un lugar donde una mujer puede crear su identidad, es decir un lugar privado, íntimo, hecho para que una se represente y se invente. Si escuchamos a Roland Barthes, la cámara lúcida es otro dispositivo que permite pintar el mundo de la manera más fiel posible al “real”, al “natural”, términos que deben entenderse aquí como “lo tangible”. En este sentido, en cuanto a esta colección, la imagen que propongo es una <<imagen interior>>, de mi interior, de toda la complejidad del ser cannibal. Lucifer, constante provocativa al espectador de donde no parto de nada ni quiero llegar a nada. mantendré la idea de desdibujar las fronteras, más particularmente entre lo real y lo irreal así como la de mezclar lo humano con la estilización (de algunas de ellas) hasta una nueva identidad. Mezclando sendos conceptos, podemos llegar a una definición de nuevas imágenes e identidades disidentes.

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